Crítica
María de Andrés
Escultura - Cerámica

 

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La obra artística de María de Andrés está basada en el estudio de formas geométricas y orgánicas, depuradas y limpias, sometidas al influjo de percepciones visuales y cargadas de simbolismo.
Los volúmenes aparecen fragmentados para dar lugar a formas dinámicas que crean sutiles juegos volumétricos.
La elección del refractario como medio de expresión se complementa e interrelaciona con otro noble material, el hierro, obteniendo así un resultado coherente, equilibrado y armónico.
En una visión global, se conjugan las dos preocupaciones expresivas, por una parte la exploración del mundo orgánico, representado en su síntesis, que nos acercaría a una concepción primitiva de la forma, dotándola de un aspecto telúrico que nos hace recordar los orígenes, y por otra, al estudio de volúmenes geométricos, en donde la modulación del espacio refleja una preocupación constante por profundizar en el conocimiento de la forma.

(Alfredo Aguilera) - 1998

Las esculturas de María de Andrés plantean a través de líneas fundamentalmente geométricas la síntesis de un mundo cargado de vitalidad, de esencias por expresar; de testimonios y huellas que engendran pureza y sincera beldad haciendo uso de la cerámica con un gusto exquisito.
Pero quizá la fuerza de su quehacer se deba a la riqueza de formas, de registros tridimensionales que la artista nos brinda. Alquimista singular que recrea trazos atrevidos sobre algunas de sus piezas, María de Andrés esculpe siluetas animosas junto a obras más asépticas, abstractas, pero no carentes de una estética renovadora cargada de sugerentes estructuras.

(J. Seafree ) - Febrero 2001

María de Andrés, escultora y ceramista, trata de recrear la aventura humana desde el remoto a la frontera nuestra; y lo hace a través de esculturas y objetos en los que cerámica y metales, alumbran formas de un transcurso marcado por las edades.
Son estelas con espirales que desarrollan el núcleo hacia el infinito, enigmas que la pátina o el esmalte no ocultan, y geometría hacia un conocimiento de intuición casi mística. A nosotros nos parece que María de Andrés se sitúa en las fuentes del arte cerámico, en el empleo de la tierra por manos hábiles que buscan utilidad y estética, y ese tratamiento de la tierra que descubre sustancias, entra en el calcolítico y los metales aparecen como elementos nuevos que van marcando pasos, con hierro o bronce. Y uno contempla murales cerámicos, compactos angulares, formas geométricas y pequeñas arquitecturas o conjuntos de una armonía plenamente centrada en la estética actual.

(José Pérez-Guerra) - Febrero 2001

La obra de María de Andrés, ceramista de consumada técnica, nos devuelve a la eterna cuestión sobre la voluntad del creador por condensar bajo la forma, símbolos atemporales que se conviertan en lenguaje universal.
En estas piezas, no solo encontramos esa construcción del símbolo universal, sino que su configuración, su estructura, es, voluntariamente, conscientemente, el resultado de la búsqueda de un arte que trasciende de la mera apariencia contemplada, dejando ante los ojos del que observa, cerradas formas, cuya elemental arquitectura, luchando por salir de la materia en que está encerrado el claro espacio, busca la monumentalidad, manifestarse, no en una sala de exposiciones, sino en medio de la naturaleza, como pequeños templos que miran al cosmos.
María de Andrés pertenece a esa clase de artistas contemporáneos, que para expresarse utiliza todos los argumentos técnicos a su alcance, mezclándolos sabiamente para crear objetos artísticos de difícil clasificación, en este caso cerámicos y escultóricos, cuyo resultado final es arte con mayúsculas.
Así pues, su obra es sobria y madura por la expresividad y la claridad, recogiendo las líneas básicas de lo arquitectónico, decorativas y estructurales, los vacíos que forman parte complementaria de lo que cierra y recrea espacio, cincelándose también y creando luz por medio de ventanas simétricas, de formas calculadas, de leve geometría. Materia atrapada bajo la estructura concisa y perfecta de planos, arcos espirales.
En “Proyección”, “Escala de Valores” o “En Constante Evolución”, hallamos iconos tratados desde la elaborada artesanía y construidos como pequeños altares en los que el equilibrio, la simetría y la poesía de los materiales, nacidos directamente de la matriz de la tierra y la energía del fuego; de lo volcánico, nos invitan a meditar, a pensar en los orígenes del impulso artístico, más cerca de un afán de trascendencia que de un deseo puramente estético.
Sin embargo, en otras piezas, y a pesar de la predominancia de lo que podríamos llamar un misticismo casi minimal, nos sugiere su búsqueda de la estética pura, de la esencia de las formas.

(Adolfo Falces) - Abril 2001

La versatilidad del barro y la potencia del refractario, hace que ciertos artistas contemporáneos trabajen la cerámica como único material capaz de plasmar su lenguaje. En plano, hueco o volumen, la cerámica artística recorre el mundo de los murales, relieves, esculturas y objetos tridimensionales, capaces de condensar la estética de nuestro tiempo, a través de la creatividad individual…
María de Andrés, presenta sus “Diálogos”, con piezas que se encuentran y cuestionan el espacio. En “Umbral”, parece abandonar la geometría para buscar la línea curva.

(Julia Sáez-Angulo) - Febrero 2002

María de Andrés en su creación artística adopta el lenguaje geométrico y desarrolla la cerámica en el sistema modular o conjunto unitario de piezas que se suceden configurando una construcción, como es el conjunto titulado Skyline, obra “de pared “ realizada en refractario.
Sus “Arquitecturas” son construcciones de rotunda delineación arquitectónica y estructura en ángulo recto. Dos cuestiones merecen atenderse en estos trabajos: por una parte, el influjo que, en sus composiciones modulares, tiene últimamente el espacio entendido como “lugar” en el que se desarrolla el sistema; y, por otra parte, la incisiva impronta gráfica que configura estos módulos, preferentemente ortogonales.
El carácter secante –líneas o superficies se cortan unas a otras- de su dibujo, a veces de registro chillidiano, se inscribe dentro de esa extendida corriente actual de artistas –de diferentes campos- que conceptualizan y configuran sus creaciones a partir del diseño gráfico. El de María de Andrés se caracteriza por la firmeza y hondura de su corte profundo, con ello consigue que sus módulos, aunque inspirados tantas veces en formas arquitectónicas, muestren también una inequívoca naturaleza sígnica.

(José Marín-Medina) - Noviembre 2006

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